jueves, 5 de febrero de 2009

KALASHNICOV


Mi AK- 47 necesita pocos cuidados

es ligero, es manejable y tiene el cañón perforado.

Lo engraso todas las tardes, lo lleno de munición

Siempre está preparado, listo para la acción.


Tengo una herida en el pecho, cerquita del corazón

me la hice el otro día limpiando el Kalashnikov.

Es una herida que duele y mi piel no cicatriza.

Ni se cierra poco a poco, ni se cura día a día.


La luz entra por la ventana y me calienta la cara

pero no puedo salir, ni pasear, ni hacer nada...

No me quejo, tengo suerte soy el único que queda

otros chicos de mi clase murieron en la trinchera.


Espero en la enfermería, ya llevo aquí una semana.

No paro de preguntar por mi madre y por mi hermana.

Veo a un par de monjitas que se acercan a mi cama,

a gritos pido morfina pero nunca me traen nada.


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